El cielo se había oscurecido prematuramente aquella tarde, como si la naturaleza misma quisiera reflejar la tormenta que se agitaba en el interior de Valeria. Sentada junto a la ventana de la cabaña, observaba cómo las nubes grises se arremolinaban sobre el bosque, amenazando con desatar su furia en cualquier momento.
Habían pasado tres días desde la revelación. Tres días desde que Kael había descubierto la verdad sobre su embarazo y la incertidumbre de la paternidad. Tres días de silencios pro