La noche caía sobre el territorio de la manada de Kael. Las estrellas comenzaban a asomarse tímidamente en el firmamento mientras los miembros se reunían alrededor de la fogata central para la cena comunal, una tradición que Kael mantenía para fortalecer los lazos entre todos. Valeria permanecía algo apartada, como se había vuelto su costumbre. A pesar de las semanas transcurridas, seguía sintiéndose una extraña, una intrusa en un mundo que no le pertenecía.
Su vientre ya mostraba una ligera cu