La noche había caído sobre el territorio de Damián como un manto de terciopelo negro. Valeria observaba las estrellas desde el balcón de la habitación que le habían asignado, sintiendo cómo su hijo se movía dentro de ella. Cada patadita era un recordatorio de lo que estaba en juego, de todo lo que había perdido y de lo incierto que era su futuro.
El aire fresco acariciaba su rostro mientras sus pensamientos vagaban entre recuerdos y temores. Su mano descansaba sobre su vientre abultado, protegi