Clara
El sol se abría paso entre las nubes de la mañana, pero su luz se sentía fría, incapaz de disipar la sombra que la noticia de la fuga de Alonso y Martina había proyectado sobre nuestro apartamento. La esperanza que habíamos sentido tras la visita a la Fiscalía se había disipado como el humo de las cenizas del taller. El mensaje anónimo en mi teléfono resonaba en mi mente como una sentencia: "No han ganado. Esto es solo el principio."
Leonardo se había levantado temprano, su silencio más p