33.
Alba
Mi padre no se enteró de lo acontecido dentro del hotel. Para cuando salí, yo ya estaba serena y le mentí, diciéndole que todos habíamos conversado, que Cristel se dio por vencida.
Pero nada más lejos de la puta realidad.
La verdad era que algo dentro de mí se había encendido, un espíritu vengativo que no sabía que poseía, pero que me daba muchas ganas de utilizar. Los lastimaría sin contemplaciones, jugaría con su amor, su confianza y su intimidad, tal y como ellos hicieron conmigo.
Mi p