32.
Alba
—Hija, reacciona, por Dios, ¿qué pasa? —me preguntó una vez más. Gabrielle estaba detrás de él, observándonos espantada.
—¡Cristel quiere matar a Gian! —le grité, luego de tomar una gran bocanada de aire.
Mi pecho ardía y no podía parar de respirar agitada.
—¿Qué?
—Le dije que estoy embarazada y que...
—¿A dónde crees que hayan ido? —me preguntó con seriedad.
—A las oficinas del hotel Lefebvre. Gian trabaja ahí siempre.
—Bien, iré yo, pero...
—No, no, yo tengo acceso al hotel —le dije—. Sol