Pov Nikolái
Salí de la habitación y me quedé ahí parado; caminé hacia el jardín y me quedé mirando los árboles oscuros moverse despacio con el viento. Abril había echado el seguro con una determinación que me destrozó el alma en mil pedazos. Ese sonido pequeño, seco y definitivo me golpeó en el centro del pecho con más fuerza que cualquier cosa que ella hubiera podido gritarme. Yo estaba completamente deprimido por su actitud, sintiendo un vacío enorme que me carcomía las entrañas a cada segundo