Pov Victoria
La copa de vino tinto descansa entre mis dedos mientras contemplo el atardecer desde el balcón de mi estudio en Chicago. El reflejo del vidrio me devuelve una sonrisa que roza la perfección absoluta, una mueca de triunfo que tardé demasiado tiempo en construir. Abajo, en la calle, la vida sigue su marcha indiferente, pero en mi mundo privado cada pieza se ha acomodado exactamente donde yo quería que estuviera.
Las pantallas de mi computadora siguen abiertas en los portales de chism