Pov Marko
Hay un arte supremo en destruir a un enemigo sin que lo vea venir, y yo me considero el mejor artista de toda esta maldita ciudad. Los hombres impacientes van de frente, hacen demasiado ruido y dejan huellas torpes en el camino, pero yo prefiero que mis víctimas saboreen su propia caída poco a poco.
Disfrutaba de mi trago de whisky premium en el gran salón de mi mansión cuando las inmensas puertas de roble se abrieron de un solo golpe directo. Katia entró como un auténtico torbellino d