ABIGAIL ME RECIBIÓ... PERO LUCIANA ME RECHAZÓ
El avión privado aterriza en Milán mientras dejo atrás la tormenta mediática y los días de profunda soledad en esa mansión vacía. Cada kilómetro recorrido hacia Italia alimenta una esperanza que creí muerta en medio de tantos titulares falsos. El vuelo largo se consumió entre café frío y un deseo urgente por recuperar lo único valioso que tengo en esta vida.
Bajo del vehículo con las manos sudorosas y el corazón golpeando con fuerza contra mis costillas. El ascensor privado sube demasiado lento