Cambio de vida y de nombre.
ISABELLA TAYLOR.
Llegamos a la casa de mi tía Megan. Desde que quedó viuda, dejó en claro que jamás volvería a casarse, no porque no tuviera la oportunidad, sino que el tío Alfred fue el amor de su vida y no encontró a nadie como él después.
Ella es la dueña de la única ferretería del pueblo. Yo no he sido de gran ayuda, ya que la pena está siendo meya en mi cuerpo.
Ella me ha dicho, que he insistido en que no me preocupe. Que la pena pasa en algún momento.
Hoy, dos