La vida empieza aquí
Luciano
No creí que la paz pudiera sentirse así.
No como un silencio vacío, sino como un murmullo constante de vida.
Han pasado semanas desde la última vez que el miedo nos rodeó.
Jason es un nombre que ya no provoca temblores, sino cicatrices.
Renata y Marcos sanan.
Isabella sonríe otra vez.
Y yo… yo soy un hombre nuevo.
Me levanto cada mañana, no con la urgencia de trabajar, de controlar, de pelear con el mundo.
Sí, con la certeza de que mi mundo duerme al lado mío,