Un dolor agudo.
Luciano Lennox— Spencer.
No me doy cuenta de qué han pasado casi cuatro días desde que volvimos del viaje de trabajo y casi dos desde que me llamaron, explicándome que el maldito de Jasón intentó incendiar el departamento de Rebeca.
Pero gracias a Dios, ella escapó a los departamentos de más abajo a través de los balcones.
Debo reconocer que me volví loco al saber que la renacuaja de mi hermana estuvo en peligro y me hizo olvidarme de todo, hasta de mi ratoncita.
Espero que