—No te atrevas a decir su nombre de nuevo o te arrancaré la maldita lengua — advierte Ragnar entre dientes.
Ares no se inmuta en ningún momento por sus bruscos movimientos o por sus amenazantes palabras, lo cual hace enfurecer aún más al hombre sangrante frente a él
—¡La asesinaste y no puedes negarlo, Maxwell! ¡Yo vi...!
No logra terminar, porque Ares, sorpresivamente, toma su mandíbula entre sus dedos y le hace callar al presionar con fuerza de una manera que parece dolorosa.
—Saca la maldita