El estruendo inicial fue solo el preludio de una invasión en toda regla. Las cazadoras, lideradas por una furia implacable, irrumpieron en el almacén, sus flechas silbando en la oscuridad. Artemisa, Jackson y Ares se movieron con una sincronía ensayada en mil batallas, repeliendo el primer ataque con una mezcla de habilidad y fuerza bruta.
"¡Debemos salir de aquí!", gritó Jackson, bloqueando una flecha con su espada. "Este lugar es una trampa."
Ares asintió, su mirada evaluando las opciones. "C