La ciudad seguía durmiendo, ajena a la persecución que obligaba a Artemisa, Jackson y Ares a buscar refugio en las sombras. Cada paso era un esfuerzo, la pierna herida de Artemisa clamaba por descanso y su embarazo de cinco meses añadía una nueva capa de vulnerabilidad a su situación. El almacén abandonado se alzaba como un espectro en la periferia, ofreciendo un respiro temporal de sus cazadores.
"Este lugar es... sombrío", comentó Jackson, su voz resonando en el silencio del almacén. Inspecci