Casamentera
El revuelo comenzó incluso antes de que el sol alcanzara el punto más alto del cielo. Todos estaban exentos de las clases el día completo, en su lugar se esperaba que ayudaran con los preparativos de un evento. Ana supo de inmediato que debía tratarse de los consejos del anciano, la conversación que había escuchado.
Ana lo notó desde temprano: el castillo no tenía el ritmo habitual de entrenamientos y órdenes secas, sino uno más errático, casi festivo. Voces superpuestas, risas ner