Declive
La noción del tiempo se le había ido de las manos hacía rato.
Al principio intentó contarlo. Los goteos de agua desde alguna grieta en la piedra distraían con la falsa creencia que podía saber cuánto transcurría, los pasos que iban y venían fuera de su encierro, las veces que lo despertaban a golpes o con agua helada. Todo servía como medida, como una forma de no perderse en ese agujero húmedo donde lo habían dejado tirado, pero en algún punto… dejó de tener sentido.
Porque no lo dejaba