Al mismo Tiempo
Charlotte despertó y la sensación de estar extraviada la invadió los primeros segundos.
El techo blanco sobre ella se extendió como un cielo pálido, inmóvil, que parecía aplastarla en su lugar, ajeno a su respiración entrecortada. Tardó varios segundos en entender dónde estaba. El olor a infusiones amargas y a humo de hierbas la envolvía. Reconoció ese aroma como el de las sanadoras. El olor a camas limpias y paños tibios. Un refugio después del horror.
Quiso moverse. La orden e