Agallas
Fue un segundo, pero para alguien que entrena con diligencia, que se prepara para combates a muerte y el arte del enfrentamiento bastaba para notar el aura intimidante. Todos sus sentidos se habían puesto alerta y hasta la piel se le erizó . Podía oír a su Loba gruñir a la defensiva y rechazo de entrar al cuarto.
Sí, fue por sólo un segundo donde su presencia fue el objetivo de la Luna. Al terminar de abrir la puerta, nada más atravesar el umbral notó como la expresión asesina de la LUN