Capítulo 50.
POV: Camila
El aire en Palacio olía distinto, menos denso, como si las paredes mismas respiraran aliviadas. Tal vez era yo la que se sentía renovada después de esa noche en el hotel, donde no existieron enemigos ni micrófonos, solo Carlos y yo fundidos en el mismo fuego.
Pero la calma no podía engañarnos. Claudia seguía libre. Y Amelia… Amelia aún respiraba. Esa víbora que me había querido arrancar la vida y la de mis hijos. Saberla con vida, encadenada en esa cabaña, me hervía la sangre. No po