Capítulo 37.
POV — Camila
Yo respiraba aún despacio, con el corazón martillando en la garganta, las uñas clavadas en la tela del vestido. Me incorporé sin prisa, recogí la chaqueta caída, me alisé el pelo con manos que temblaban un poco —temblor de vergüenza, de furia, de placer— y salí sin cruzar más palabras, mientras el reía. En el pasillo, la campaña seguía su ruido acostumbrado, pero yo sentí una grieta en el silencio que me siguió todo el día: el del deseo mezclado con la sospecha era un ruido más pel