Mundo ficciónIniciar sesiónPOV — CARLOS.
La segunda noche, ya no supe contar el tiempo. Me golpeaban por órdenes, por aburrimiento, por satisfacción. Eros hablaba poco, solo entraba para verme siendo sometido, golpeado. Me ataban y me colgaban de muñecas hasta que el peso me quemaba los brazos. Me dejaban caer al suelo, me daban patadas en las costillas, me negaban comida. Dormir era abrirse a los golpazos de los guardias que entraban a cada hora.







