Mundo de ficçãoIniciar sessãoPOV — CARLOS
Las cadenas arañaban la piel de mis muñecas cada vez que me movía. Me senté en el suelo frío y conté los segundos para no volverme loco. Había estado durmiendo dos horas por noche, reuniones que no acababan, llamadas que no podía dejar de responder. Ahora todo eso estaba afuera, irrelevante. Aquí dentro lo único que importaba era el metal y el silencio.
La puerta







