CAPITULO 68.
POV — Camila
El tiempo pasó sin que me diera cuenta. En la finca los días se repetían, iguales y tranquilos. No había ruido, ni cámaras, ni teléfonos. Solo el sonido del viento, los pasos de los guardias y el canto de los pájaros. Al principio fue extraño vivir sin sobresaltos. Despertar sin pensar quién estaba afuera, sin sentir miedo cada vez que alguien tocaba una puerta. Pero esa calma terminó por envolverme.
El aire del campo era limpio. Las noches, frías y largas. La casa estaba en medio