La oficina privada de Tyler en la mansión se había convertido en un búnker de amargura. El aire estaba cargado de humo y el sonido del hielo chocando contra el cristal de los vasos era lo único que rompía la tensión. Sasha, una vieja amiga del círculo íntimo de Tyler, conocida por su pragmatismo cínico y su lengua afilada, estaba recostada en uno de los sofás de cuero, observando a Tyler con una mezcla de diversión y lástima.
Noah y Dominic estaban presentes, vigilando a Tyler como si fuera una