El VIP es privado, oscuro, apartado del resto del mundo.
Las paredes absorben el sonido del club, dejando solo un murmullo lejano, casi inexistente.
La iluminación es baja, dorada, diseñada para borrar límites y crear tentaciones.
Justo lo que ambos necesitan. Justo lo que sus cuerpos llevan reclamando desde hace demasiado tiempo.
Alec cierra la puerta tras ellos y el clic resuena como un punto final… o un comienzo peligroso.
—No tienes ni idea —dice, avanzando lentamente hacia ella— de lo m