El silencio que se instala en la mansión después de la visita de Donovan no es pacífico.
Es un silencio cargado. Denso. Como si cada pared supiera que la verdad está a punto de emerger y contuviera el aliento.
El reloj del salón marca los segundos con un tic-tac implacable, demasiado fuerte para un lugar tan grande, tan acostumbrado a ocultar secretos bajo alfombras elegantes.
Alec permanece sentado en el borde del sofá, inclinado hacia adelante, con los codos apoyados en las rodillas y las ma