El agua tibia del jacuzzi se mueve cuando Jules se aparta un poco, rompiendo el círculo invisible que se había formado entre ellos.
Sus dedos se deslizan fuera de los de Alec, como si el contacto quemara más de lo que reconforta.
—¿De qué tenemos que hablar? —dice Jules, con la voz más firme de lo que se siente—. Ya te dije lo que pienso. No tendríamos que habernos metido en esto.
Alec no responde de inmediato. La observa, con el ceño levemente fruncido, como si cada palabra de ella se le hubi