Lía se sobresaltó ante aquel pensamiento.
“¿Embarazada?”
La idea le cayó como un balde de agua fría, recordó que Mikkel y ella desde que regresaron, nunca se cuidaban.
—No puede ser —murmuró.
Pero todo encajaba, tenía náuseas, cansancio, mareos.
Bajó la mano para tocar su vientre, estaba plano, no se notaba nada, se levantó con cuidado y fue al baño, se miró de lado en el espejo, no había nada.
Tomó su teléfono y buscó, "primeros síntomas de embarazo".
Encontró: fatiga extrema, náuseas matutina