El viernes por la tarde, Mikkel y Lía se dirigieron hacia el aeropuerto para despedir al abuelo.
—¿Crees que estará bien solo? —preguntó Lía, preocupada por Henrik.
—No estará solo, va con sus amigos y cada uno lleva un enfermero —respondió Mikkel— además, es más terco que una mula, seguro estará bien.
—Espero que sí, me da un poco de miedo que viaje tan lejos.
—Lo investigué todo, el enfermero tiene buenas referencias, y he enviado dos guardaespaldas de incógnito.
Lía asintió, a veces se le ol