Lars negó con la cabeza.
—No, no se las vendí, las tengo yo., las copias, las originales, vine porque Astrid me amenazó. Dijo que si no le entregaba todo, mataría a Vera. A ti. A todos.
Astrid se rió.
—Mentirosillo. Ya te pague los dos millones. Y ahora vas a darme el pendrive que tienes en el bolsillo.
Lars se quedó quieto.
Mikkel apuntó directo a la cabeza de Astrid.
—Última oportunidad, sube al yate, vete. Y no vuelvas.
Astrid miró a Lía.
—¿Sabes qué es lo peor? Que él te folla como si fuer