La noche avanzaba y la gala seguía, los socios e inversionistas convivían, era una ocasión ideal para los negocios, Mikkel se paró para hablar con algunos socios, pero perdía de lista a Lía, en cuanto pudo deshacerse de los hombres que lo ocupaban, regresó a la mesa, se sentó junto a Lía.
En los siguiente minutos observó con fastidio como Astrid se había sentado al otro lado de Lía, y la trataba como si fueran amigas de toda la vida, eso le arruinó el resto de la noche, se sentía harto.
Cada ve