Al día siguiente, Mikkel tenía planeado llevar a Lía al médico, quisiera o no, ya no admitiría sus excusas, estaba realmente preocupado por su salud, la veía tan delgada y frágil, al tocarla lo hacía con suma delicadeza, pues temía hacerle daño, tampoco podía rechazarla porque ella se sentía despreciada, tenía que contenerse con ella, aunque el deseo lo mataba.
—Está tarde iremos al médico —dijo, mientras se vestía —arréglate, Cristopher te esperará abajo para llevarte a la mansión, no quiero q