Lía asintió entre sollozos ahogados, las lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Arthur se acercó y la abrazó fuertemente, quería protegerla como si fuera su hermana pequeña.
—No estás sola —le dijo, sintiendo un gran pesar por lo que estaba pasando.
Arthur sentía que su corazón latía rápido, un nudo se le formó en la garganta, no podía creer que estuviera abrazando a Lía en una habitación de hospital, mientras ella se desmoronaba entre sus brazos.
Siempre la había visto fuerte, la mujer que man