655. El punto donde cede el cuerpo.
No ataca.
Eso es lo primero que confirma la criatura.
Se mueve.
Nos rodea.
Nos estudia.
Pero no cruza.
No todavía.
Y eso define todo.
No es una amenaza directa.
Es una presión sostenida.
Un margen que se estrecha.
Un espacio que nos obliga a hacer algo… antes de que lo haga él.
Mi respiración se estabiliza.
No por calma.
Por decisión.
—No se muevan en automático —digo.
Kael no aparta los ojos de la criatura.
—No lo estamos haciendo.
—Aún no.
Riven se coloca a mi izquierda.
—Esto no me gusta nad