636. Yo sigo sintiéndolos.
No se va del todo.
Ninguno de los dos.
Esa es la parte que más incomoda aceptar.
La figura desaparece de la vista, sí. El aire recupera su ritmo, el bosque vuelve a moverse con esa calma engañosa. Riven respira mejor. Kael afloja apenas la tensión en los hombros.
Pero yo… yo sigo sintiéndolos.
No como antes.
No como presencias separadas.
Más sutil.
Más interno.
Como si ambos hubieran dejado algo distinto en mí.
Uno empuja.
El otro… espera.
Y entre los dos… me están enseñando a dudar.
Eso es lo