641. Pero no es un recuerdo.
No tarda.
Lo sé antes de que pase.
No por un sonido.
No por un cambio en el aire.
Por cómo se alinea todo dentro de mí.
Ese punto… ese mismo punto.
Donde antes se cortó.
Donde yo lo corté. Vuelve a formarse. No como recuerdo. Como presente.
Kael lo siente.
Su cuerpo se tensa a mi lado, sin invadir. Riven deja de moverse por completo, como si el bosque mismo le hubiera dado una orden que no entiende, pero obedece.
—Ya viene —murmuro.
No necesito explicarlo.
Ellos también lo saben.
Pero esta vez…