632. La elección que no es mía.
No hay descanso después de entenderlo.
Eso es lo primero que se vuelve evidente.
Antes había pausas. Momentos para respirar, para recomponer, para separar lo vivido de lo que venía.
Ahora no.
Ahora todo ocurre en el mismo plano.
Sin cortes.
Sin aviso.
Porque si lo que busca no es entrar, sino inclinar… entonces cada instante es una oportunidad.
Para él y para mí.
El bosque sigue igual.
Pero yo no.
Eso cambia la forma en que todo se percibe.
El sonido de las hojas.
El viento.
La respiración de K