629. Donde el deseo decide.
No espero a que vuelva.
Ese es el primer cambio real.
Hasta ahora reaccionábamos. Medíamos, sosteníamos, corregíamos. Todo en respuesta a lo que aparecía.
Eso ya no alcanza.
Si ese algo —ese hombre, lo que sea— puede entrar sin empujar, sin forzar, dejando solo una marca… entonces esperar es ceder terreno.
No voy a hacerlo.
El bosque sigue respirando a nuestro alrededor, pero ahora lo siento como una superficie engañosa. Todo parece en calma. Todo parece igual.
No lo es.
—No va a venir como ant