627. No en él.
El aire no vuelve a ser el mismo después de eso.
No es solo por Riven.
No es solo por lo que esa presencia demostró que puede hacer.
Es por lo que dejó.
Una sensación… nueva.
Más directa.
Más… personal.
Riven sigue de rodillas, recuperando el aliento. Kael no se aparta de mi lado, pero su atención está dividida ahora. Ya no solo vigila el exterior.
Ahora nos vigila a nosotros.
Bien.
Eso significa que entendió.
—¿Estás bien? —le pregunta a Riven.
—Sí… —responde, pero su voz es áspera—. Creo.
No