626. Cuando el otro te usa.
No pasa mucho tiempo.
Eso es lo primero que entiendo.
No nos está dando margen para asentarnos, para convertir lo que aprendimos en algo estable. Cada vez que creemos haber fijado un punto, vuelve. Ajusta. Empuja en otra dirección.
Aprende.
Y lo hace rápido.
El sol ya está alto cuando lo noto otra vez.
No empuja deseo.
Hace algo peor.
Silencio.
Riven es el primero en reaccionar.
—No siento nada —dice, confundido—. ¿Se fue?
Niego.
—No.
Kael me observa con atención.
—Entonces qué
—Está… contenien