603. Luego se levanta.
Regresar no es caer.
Es elegir el punto exacto donde volver a existir.
Siento el salón antes de verlo. La piedra fracturada. El polvo suspendido en el aire. El eco de mi nombre todavía vibrando en la garganta de Kael.
Sigo el hilo.
Y cruzo.
La luz no explota esta vez. Se pliega.
Aparezco en el centro del círculo derrumbado, de pie, respirando con calma.
El silencio es absoluto.
Kael está arrodillado a pocos pasos, con la espada aún en la mano, la mirada clavada en el lugar donde desaparecí. Cua