604. Esto no es natural.
El Consejo parte al amanecer.
No hay despedidas ceremoniosas. Solo estandartes recogidos, ruedas sobre grava húmeda y miradas que prometen volver.
Desde la muralla los observo alejarse. Siento el Umbral en calma, expandido dentro de mí como un lago sin viento. No hay presión. No hay susurros.
Pero la quietud no es garantía.
Es pausa.
—No me gusta —dice Aiden a mi espalda—. Cuando el Consejo se retira sin imponer condiciones visibles, significa que están calculando algo más grande.
—Siempre calc