442. La intimidad como acto de insurrección.
No regresamos a los corredores visibles, ni a los espacios donde el poder necesita ser observado para creerse real, sino a una cámara secundaria, antigua, diseñada antes de que el control aprendiera a disfrazarse de protocolo, un lugar donde la piedra todavía conserva memoria térmica y el aire no ha sido del todo domesticado, y apenas cruzo el umbral comprendo que este retiro no es una huida sino una concentración, un gesto deliberado de acercamiento a aquello que, de ser visto ahora, ya no pod