443. El umbral donde el deseo aprende a mandar sin gritar.
No es el contacto lo que cambia el eje de lo que somos, sino la decisión de permanecer cuando el cuerpo ya ha reconocido lo que quiere, y en esa cámara donde la piedra guarda ecos antiguos dejo que el silencio se asiente entre nosotras como una piel adicional, una membrana viva que amplifica cada respiración, cada desplazamiento mínimo del peso, cada pausa cargada de intención que se vuelve más elocuente que cualquier declaración formal.
Saelith no se apresura.
Yo tampoco.
Nos movemos con una l