361. Recuerdo que no fue una amenaza.
Los Selladores, viendo que la unión nos fortalece, reúnen su energía restante en un solo golpe, uno tan grande que retumba en el aire con un sonido agudo, casi animal, como el chillido de un metal quebrándose al calor extremo, y cuando apuntan hacia nosotras sé que no buscan capturarme esta vez, sino destruirme antes de que mi poder adopte una forma que ya no puedan controlar.
Aeshkar se adelanta.
Una ráfaga negra y roja emerge de su mano y corta el ataque en dos, pero el esfuerzo la hace tamba