33. Nacer no es lo mismo que vivir.
Las raíces del bosque tiemblan bajo el peso de pasos que no pertenecen a la tierra, pasos que no buscan permiso ni silencian su llegada, sino que anuncian su presencia como si el mundo entero les debiera un espacio, un respeto, una sumisión implícita. Desde el templo lo siento antes de que lo vea, siento cómo las hojas más altas se sacuden, cómo los pájaros cesan su canto y las Betas a mi alrededor se tensan, se agrupan en los pasillos, cuerpos alertas, instintos despiertos, miradas que se encu