327. La que lo llamó la primera vez.
—Prometiste liberar mi nombre de la muerte.
Lo beso. En ese instante, la memoria deja de fragmentarse: se vuelve una corriente que fluye hacia mi cuerpo con una claridad devastadora. Lo veo al fin con su forma original: un ser de fuego en espiral, un guardián antiguo traicionado por quienes temían su poder, sellado, mutilado de identidad, condenado a depender de la única mortal lo bastante osada como para acercarse sin flinchar.
Yo.
Névara.
La que lo llamó la primera vez.
La que lo invocó cuand