29. El veneno de un beso fiel.
Hay una diferencia sutil y cruel entre desear y poseer, entre tocar un cuerpo como si fuera un altar y tomarlo como si fuera un arma, como si cada curva y cada respiración fueran una herramienta de dominación más que un templo a respetar, y algunos Alfas, los más torcidos por el poder y la necesidad de control, no comprenden esa diferencia o simplemente no quieren hacerlo, porque aceptar que el deseo puede existir sin jaula es admitir que hay fuerzas que no se someten, que no pueden sujetarse c